#Bolivia: ¡Llegó el tiempo del Pachakuti! El periodo de los Guerreros del Arco Iris

Posted on diciembre 20, 2012

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Desde hace más de 500 años, los sabios de tribus mayores, nuestros abuelos y abuelas, presagiaron tiempos nuevos, avizoraron la llegada de los Guerreros del Arco Iris.

Los guardianes de las leyendas, los contadores de historias, los cuidadores de la salud y las tradiciones médicas restaurarán la salud del pueblo y de la tierra.

GASTÓN NÚÑEZ

La Paz

Así como los sabios de tribus mayores, nuestros abuelos y nuestras abuelas presagiaron tiempos nuevos hace más de 500 años. En este tiempo que alumbra el nuevo amanecer del 21 de diciembre, el canciller indígena de Bolivia, David Choquehuanca, también nos ha reiterado que llegarán los Guerreros del Arco Iris.

Nos dijo que detrás de los tiempos de oscuridad y miedo llegará el tiempo de la esperanza. “Llegará un tiempo de desolación y se perderán las tradiciones más sagradas, casi todo estará perdido. Pero en ese mismo tiempo volverá desde el sur el gran espíritu de los antiguos, éstos que son los guardianes de las leyendas, los contadores de historias, los cuidadores de la salud y las tradiciones médicas para restaurar la salud del pueblo y de la tierra”.

Éstos que regresarán serán llamados los Guerreros del Arco Iris, trabajarán a la manera antigua y viajarán por los cuatro puntos cardinales pregonando las tradiciones antiguas, reflexionarán a sus hermanos y les explicarán por qué la Madre Tierra está enferma.

Ese día llegará y no está lejano, ellos aparecerán entre nosotros y convocarán a las tribus y naciones para que mantengan sus tradiciones y culturas. Aquellos que mantuvieron sus rituales y costumbres sagradas serán premiados y también serán llamados Guerreros del Arco Iris.

Como las tribus ancestrales, ellos enseñarán a las personas a respetar a los espíritus antiguos, enseñarán a recuperar la memoria de nuestros ancestros comunes, preservar la belleza de la flor y la vida en los océanos. Una vez más los humanos podrán sentir la esencia de las cosas y colocarán su oído en la tierra y escucharán el latido de su madre y la voz de su hermano a millas de distancia.

Estos Guerreros del Arco Iris difundirán las palabras de los fundadores de la alborada, hablarán la palabra del trueno, la palabra de los señores de los cuatro vientos, la palabra del árbol, la palabra del río, la palabra de la piedra tallada. Cuando los hombres escuchen esas palabras se restaurará de nuevo la armonía y los principios de convivencia de las antiguas tribus, todo volverá a ser bello otra vez, los ríos se limpiarán y habrá armonía en los cuatro costados del mundo.

Enseñarán a sus hijos a correr libremente y a descubrir los secretos de la naturaleza, les enseñarán a amar a la madre naturaleza, a no dañar, no deteriorar, les enseñarán a preservar, proteger y criar la vida.

Los abuelos advirtieron de la llegada de los hombres blancos, y nos dijeron: “Guarden debajo de la tierra las cosas sagradas y presérvenlas hasta el tiempo que vendrá; ese tiempo ya está llegando…”.

“…Estos hombres tomarán la tierra y rebuscarán sus entrañas, pero estas cosas sagradas no las deben tomar jamás, buscarán por todas partes, pero la pipa sagrada (kachina), la que fue fumada por los grandes de las trece tribus, jamás debe ser tomada. Una vez que sea desenterrada y se vuelva a fumar, dos caballos alados se verán en el cielo…”

Estos caballos expresarán con sus voces y éstas se oirán tan poderosas como las del trueno; en el momento de esta visión aparecerán los señores de los cuatro vientos, que hablaran a fuerte voz anoticiando sobre los acontecimientos que van a suceder y que traerán grandes penas.

Los líderes serán escogidos por las formas ancestrales y serán escogidos no los más fuertes, sino los más sabios, que a su vez serán los más humildes, hombres y mujeres de respeto y admiración por su servicio a los demás; éstos trabajarán por el pueblo y se guiarán por las enseñanzas de sus ancestros para restituir la paz y la armonía.

Las voces sagradas de las piedras volverán a cantar y los gigantes dormidos despertarán, éstas son montañas que hablan, son montañas que caminan y rugen. Estos pregoneros los he visto en una visión; se me aparecieron en una loma, uno era normal como nosotros, pero el otro poseía cuatro patas como del caballo.

Además, el Canciller indígena nos recordó el anunció de la ciencia del pueblo Lakota, que afirmaba: “…Cuando la Tierra esté muriendo, cuando la humanidad esté en caos, cuando esté al borde del abismo, emergerán vigorosos del sur “los Guerreros del Arco Iris” para devolver el equilibrio y la armonía a la Madre Tierra.

Ellos pondrán su fe en acciones, no en palabras. “Llegará el tiempo en que habremos de necesitar a los que preservan las tradiciones, las leyendas, los rituales, los mitos y todas las viejas costumbres de los pueblos”, para que ellos nos muestren cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto a la vida.

Así también nos recordó lo que el pueblo Hopi profetizaba: “…Cuando la Madre Tierra esté enferma y los animales estén desapareciendo, entonces llegará una tribu con gente de todas las culturas, que creerá en hechos y no en palabras, y ayudará a restaurar la antigua belleza de la Tierra. Ellos serán conocidos como los Guerreros del Arco Iris…”

Estas palabras en el contexto nuestro, boliviano, indígena originario, nos ayudarán a meditar junto al mensaje de la hoja de coca que hace cientos de años fuimos advertidos sobre las bondades y los peligros de esta hoja. Se nos dijo que, para nosotros que usamos naturalmente la coca, ésta será fuerza y vida, quitará el sueño y el cansancio, dará vitaminas y aliviará el hambre y la sed, pero, cuando el hombre occidental, buscador de oro, la use antinaturalmente le sucederá todo lo contrario, su jugo será vicio repugnante y degenerador. Lo que para nosotros será un alimento espiritual, a ellos les causará idiotez y locura.

Perderemos el miedo al número 13 y a su significado, ya que es la unidad de la trinidad, es la cantidad de lunas llenas y nuevas en el año; marcando el verdadero calendario natural, la suma de sus dígitos nos da el número de nuestra chakana, código sagrado de nuestros pueblos y tetraléctica de nuestra cosmovisión. El 13, decimotercer maíz para los mayas, es el número de la dualidad y complementariedad.

Reflexionaremos que somos jaguar, río, estrella, montaña, mariposa, cóndor, águila, hormiga, qulila, urphila, somos naturaleza misma, que somos apenas una pequeña parte del cosmos, que debemos trabajar en consenso, en equilibrio, la auto complementación y el respeto sabio a nuestra identidad diferente-semejante como a toda otra identidad diferente-semejante individual o colectiva.

Nos damos cuenta de que cada uno tiene que desenvolver en su individualidad su propio auto-Pachakuti para ser una unidad con el Pachakuti, que se profundizará y ampliará este Solsticio de Verano.

Guiados por el camino que nos señalaron nuestros abuelos, nuestros antepasados, nuestros ancestros y nuestros mártires, guiados por nuestros códigos, símbolos, wak’as, padre sol, nuestra Madre Tierra y todas las energías del nuevo Pachakuti.

“¡¡Todo el universo esta aquí, ha terminado el día negro y ha llegado el día de la felicidad, la pradera será nuevamente verde y llena de frutos, todo crecerá con mucha felicidad y placenteramente ¡¡¡”.

La llegada de los Guerreros del Arco Iris y el tak’y onkoy entrarán en comunión para ofertar al mundo una nueva esperanza, la de vivir en armonía con la Madre Tierra, vivir en armonía con el trabajo individual y colectivo y con ello construir la sepultura del capitalismo y todo su sistema colonial.

Este despertar de la conciencia de los pueblos renace en celebraciones míticas y ritos que se combinan armónicamente para expresar al mundo la alegría y la esperanza, pero, sobre todo, la igualdad y la unidad, dejando atrás los ciclos políticos de los poderosos, porque el mundo entero fue testigo del sacrificio planetario al que nos condenó el capitalismo salvaje y del cual, si no nos libramos pronto, no tendremos futuro ni nosotros ni los que vienen detrás.

Es América Latina que en los últimos años emergió desde el alma de la identidad indígena originaria, con base ideológica marxista, con un fuerte sustento en su expresión de fe desde la teología de la liberación y con firme convencimiento de que llevan el pensamiento del “Hombre Nuevo” que nos legó el Che Guevara.

Como dijo una vez un sobreviviente de la guerrilla que lideró el revolucionario argentino-cubano en Bolivia, general Harry Villegas, ‘Pombo’: “La capacidad de sacrificio del Che nos ha dejado a los latinoamericanos la plena conciencia de que por la vía pacífica o por la que sea necesaria hay que cambiar la sociedad latinoamericana”.

Estos nuevos tiempos emancipatorios están permitiendo el renacimiento de nuevas expresiones de los sectores que fueron excluidos y toman su palabra, su espiritualidad y, por sobre todo, su firme convencimiento de que ha llegado la hora de la verdadera descolonización, de la revolución política, ideológica, cultural; ¡ha llegado la hora del Pachakuti!

Tomado del diario Cambio

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