Horas decisivas para el pueblo de #Brasil

Posted on mayo 18, 2016

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Ricardo Arturo Salgado
El golpe de Estado perpetrado en Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff constituye un atentado contra la integración latinoamericana, además de ser obra del mismo “artista” especializado en crímenes contra la humanidad. Si los latinoamericanos nos inclináramos un poco más por el estudio de las agresiones imperiales, nos daríamos cuenta de que éstas responden a un patrón que se ha ido afinando a lo largo de la últimas dos décadas.
Basados en la observación de todos los golpes de Estado ejecutados durante lo que va del siglo XXI, en Latinoamérica podríamos anticipar que el pueblo brasileño dispone de apenas unas 120 horas para poder destruir la trama del Golpe y reinstaurar su gobierno legítimo. Que las organizaciones de masa y los partidos políticos, especialmente el PT, deben estar en posición de llevar adelante todas las acciones que sean necesarias, incluso aquellas que suenen “inadecuadas”, recordemos que la derecha no tendrá ninguna consideración con el pueblo.
Desde el año 2000, solamente un golpe de Estado fue revertido, en Venezuela, bajo el liderazgo del comandante Hugo Chávez Frías. Toda la movilización popular y las acciones que derrotaron aquel “trancazo” se produjeron en 72 horas, y contaban con actores fundamentales que permitieron neutralizar el ataque de la derecha. Aquella experiencia fue una gran “escuela” para el imperio, que desde entonces ha ido afinando sus conspiraciones contra el progresismo latinoamericano.
Muchos ensayos se produjeron entre aquel abril de 2002 y junio de 2009, cuando derrocaron al presidente constitucional de Honduras, José Manuel Zelaya, utilizando los mismos artificios que utilizan hoy, solo que aún muy rudimentarios en aquel momento, llenos de absurdos. El pueblo hondureño se lanzó a una lucha intensa, que mantuvo movilizaciones por casi seis meses, pero que perdió toda posibilidad de éxito el 5 de julio, apenas siete días después del golpe de Estado.
La derrota del golpe dependía en aquel entonces, como depende hoy, de un gran nivel de organización, y gran capacidad de movilización rápida, así como la posibilidad de paralizar el aparato económico del país en cuestión de pocas horas. La práctica nos ha ido demostrando que los factores externos son importantes, pero nunca decisivos, y, más temprano que tarde, los gobiernos deben ceder a sus propias realidades, por muy solidarios que sean.

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Posted in: Opinión