Un nuevo referéndum es constitucional.#Bolivia

Posted on mayo 30, 2016

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Jorge Silva Trujillo

No es cierto que la oposición política boliviana defienda el respeto a la Constitución y a la democracia, lo que le sucede a la realidad política opositora al Gobierno es que defiende sus propios intereses de sobrevivencia política y en la batalla por el control del poder político y económico, por lo tanto, ante la inexistencia de un liderazgo visible o proyecto político como propuesta alternativa al oficialista, a menos de tres años del año electoral para las nuevas elecciones generales, no pierde oportunidad alguna para sonar tambores de guerra contra el proceso de cambio, le sirve de combustible la intención declarada de algunas organizaciones sociales del país (quienes plantean en el ejercicio pleno de sus derechos democráticos) la posibilidad de un nuevo referéndum para reelegir al presidente Evo en 2019, en el marco del Art. 411 de la CPE.

Asimismo, si aceptamos el concepto de que la soberanía no es otra cosa que la voluntad mayoritaria de un pueblo y que el referéndum se constituye en el instrumento y/o la herramienta para ejercer el derecho político que tiene cada ciudadano, como valores y principios de la democracia directa y participativa en la toma de decisiones, estamos hablando del respeto que debemos tener a toda propuesta que nace desde un ámbito democrático. Sin embargo, sentimos que la oposición política de nuestro país, en apronte permanente, pretende nuevamente descalificar, cuestionar y pisotear las propuestas que nacen del pueblo organizado, bajo pretextos de que un nuevo referéndum sería inconstitucional, ilegal, ilegitimo, innecesario, oneroso, etc. abriéndose nuevamente escenarios de debates y análisis sobre un tema que no pasa de ser una propuesta en democracia por parte de dirigentes.

Nos preguntamos si la propuesta de un nuevo referéndum surgiría de algún sector de la oposición, quizás algún miembro de la Iglesia Católica planteando modificar la Constitución para que la religión católica sea nuevamente la oficial del Estado; algún periodista proponiendo la inmunidad e impunidad en el ejercicio de sus funciones, gobernadores o alcaldes proponiendo reelección indefinida para autoridades subnacionales, expresidentes planteando elección de autoridades del Órgano Judicial a través de entes colegiados, hasta algún racista proponiendo que solo sean candidatos profesionales meritocráticos. ¿Cuál sería la respuesta de los que hoy cuestionan la propuesta de organizaciones sociales, conformadas por campesinos indígenas, productores de coca y otros sectores populares, que plantean la necesidad de continuar con el proceso de cambio bajo el liderazgo de Evo Morales y Álvaro García Linera?

Ya se escuchan voces altisonantes con tintes de amenaza y carga de soberbia en el sentido que si los campesinos e indígenas vuelven a intentar con otro referéndum, el resultado será la re-paliza, la re-pateadura, que los re-reventarán para que aprendan la lección, que el resultado del 21 de febrero es una cosa juzgada y sagrada, que por su carácter vinculante se constituye en algo parecido a las tablas del Monte de Sion. Son las mismas voces de aquellos que hicieron eco de la mentira sobre la existencia de un hijo, la infamia para deshonrar, la calumnia del tráfico de influencias, propagada y amplificada por la oposición política boliviana a través de algunos medios de comunicación que se prestaron para distorsionar la voluntad del soberano durante el referéndum y perjudicar de esta manera a un líder indígena.

La voluntad de los pueblos debe respetarse, el 21 de febrero hubo un resultado favorable a las expectativas de partidos políticos neoliberales, conservadores y de aquellas personas renegadas o resentidas, quienes no sienten ser parte del proceso de cambio; pero también debe respetarse la existencia de un pueblo que piensa diferente, que su lucha fue, es y será por la justicia social, la inclusión y la continuidad del proyecto político liderado por el presidente Evo, ellos reconocen el triunfo de la derecha boliviana, pero saben que no existen triunfos ni derrotas eternas, así lo entendieron también los neoliberales que después de Octubre de 2003 sufrieron derrotas democráticas inclusive con la perdida de personería jurídica de varios partidos políticos; Sin embargo, pese a la derrota circunstancial continuaron luchando en estos últimos diez años para volver al poder, es la lucha de un sector de la población que se resiste al cambio, frente a un pueblo que se aferra a su convicción de continuar construyendo en realidad sus ideales. En este contexto, el referéndum es y será un instrumento valioso de la democracia directa y participativa a la cual habrá que recurrir siempre, antes que volver a los tanques y metralletas de la partidocracia dictatorial.

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Posted in: Opinión