Entre la #OEA y las primarias estadounidenses

Posted on junio 20, 2016

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por: Miguel F. Jiménez Canido *

No deja de resultar llamativo el pronunciamiento oficial realizado días atrás por el Secretario General de la venida a menos Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro; quien a través de una nota oficial dirigida al Presidente del Consejo Permanente de la misma organización derivó un informe de alrededor de 132 páginas donde alertaba de la situación en Venezuela y solicitaba la convocatoria con carácter de urgencia a una sesión del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar decisiones que se estimen convenientes.

 

Califico de llamativo el accionar del Secretario Almagro, primero porque denomina la situación venezolana como carente de institucionalidad democrática y lo refrenda en las denuncias formuladas por la Asamblea Nacional de aquel país que está en manos de la oposición. No debemos olvidar que la representación del país miembro la ejerce el órgano ejecutivo del gobierno y los buenos oficios de un Secretario General se expresan en el equilibrio, la mesura y prudencia. Hoy Almagro, otrora Canciller de un gobierno progresista “llamativamente” se jugó por una posición difícil de sostener a nivel hemisférico.

 

Si bien es indudable la crisis económica y social que atraviesa Venezuela, hay una distancia enorme para invocar la Carta Democrática Interamericana. En este país no hay golpe de Estado ni alteración del orden constituido. Existe una lucha política y polarización social que deben resolver institucionalmente los propios venezolanos, sin injerencias de ningún tipo y en el marco precisamente de su “democracia”.

 

Por otra parte, quedó de manifiesto que los países y sus gobiernos representados en el seno de la OEA consideran que la Carta de la Organización de los Estados Americanos reconoce que la democracia representativa es condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región, que uno de los propósitos de esta organización es promover y consolidar la democracia dentro del respeto del principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados y que todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga, en tal sentido emitieron una Declaración en la cual ofrecieron a Venezuela algún curso de acción que coadyuve a la búsqueda de soluciones a su situación mediante un diálogo abierto e incluyente, de común acuerdo, a fin de preservar la paz y la seguridad, con pleno respeto a su soberanía.

 

En la práctica, esto implica un proceso de diálogo con mediadores internacionales (algunos ex presidentes) entre oficialismo y oposición. En las últimas horas la UNASUR también se sumó en este sentido para apoyar estas medidas.

 

Sin duda, es un triunfo del multilateralismo no intervencionista en la región. Se comprobó que Venezuela aún goza del respaldo institucional de gran parte de los gobiernos del hemisferio y se valida la hipótesis que la OEA, esta vez a través de su Secretario General, sigue dando señales de anacronismo en sus acciones. En todo caso, si la intención genuina de la organización es defender la democracia, existen también otros escenarios donde se debe poner especial atención, pienso en Brasil por citar un ejemplo.

 

Antes de finalizar esta columna de opinión, y sin salir de los Estados Unidos, me quiero brevemente referir a las elecciones internas de demócratas y republicanos, donde luego del último “supermartes”, prácticamente han quedado definidas las nominaciones. Del lado Demócrata (digamos liberal) Hillary Clinton se convierte en la primera mujer en la historia en proclamarse vencedora de un proceso de primarias. Exsenadora, ex primera dama y ex secretaria de Estado, con cuatro décadas de experiencia en política. Del lado republicano (conservadores), Donald Trump ha confirmado los miedos de muchos dentro del partido: ¿será el candidato? ¿Dónde queda su racismo? Para Bolivia definitivamente ninguno augura un escenario ideal para replantear nuestras relaciones bilaterales.

 


 

* Licenciado en relaciones internacionales.

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Posted in: Opinión