El neocolonialismo que impera en #Chile.#Bolivia

Posted on julio 20, 2016

0



*Camilo Katari

Una clara evidencia del carácter neocolonial y racista se demostró en las máximas autoridades de Chile, concretamente a través de su Canciller, quien aseguró que su país “no admite” una inspección de autoridades bolivianas a los puertos chilenos de Arica, Antofagasta e Iquique, como lo anunciaran autoridades del país para verificar los abusos a los transportistas nacionales.

Cuando se dan estas expresiones ya no alcanza explicar la realidad desde actitudes coloniales, desde posiciones radicales. Durante años hemos tenido que sufrir primero la imposición colonial de la lengua, y hoy cuando se escuchan esos argumentos se abren paso nuevamente los viejos inquisidores que recurren a esas manifestaciones  para justificar sus errores.

El racismo colonial pro chileno abre hoy un nuevo campo de debate: el del neocolonialismo racista, ya no podemos aceptar que los discursos de esa índole se construyan desde la mirada colonial con fuerte carga racista, especialmente para quienes trabajan en procesos de descolonización es altamente denigrante.

Para ir a la par de lo que propone el canciller aymara David Choquehuanca, quien diseñó una estrategia que la hace pública para emprender la tarea decisiva de efectuar la inspección in situ, tras las graves denuncias de transportistas y empresarios, quienes hablaron de maltratos y el incremento de tasas portuarias, pese a la obligación chilena de garantizar el libre tránsito, como estipula el Tratado de 1904, se hace necesario oír otras voces que vayan con la línea de lo que plantea el Canciller.

Las reacciones no se dejaron esperar, a una sola voz representantes de la clase política nacional repudiaron esa práctica de discriminación y de racismo con argumentos que los calificaron de “posiciones descabelladas”, hasta otros que se apoyan en sentido de que el Tratado, al ser un compromiso obligatorio entre partes, que es lo que tanto reclama Chile, incluye que haya el más amplio e irrestricto libre tránsito.

El hecho de que el Canciller, en representación del Estado boliviano, decida viajar a Chile para inspeccionar ese libre tránsito, que mediante el Tratado se comprometió garantizar el Estado chileno, no puede ser burlada su investidura, y la palabra empeñada en la fe del Estado chileno es nomás una actitud que demuestra el incumplimiento del Tratado y humillación a la dignidad de todo un pueblo.

El Primer Mandatario fue más allá para identificar la postura chilena y remarcó que “si el Canciller chileno no acepta inspección de puertos en Arica y Antofagasta es porque sabe que no cumple con el Tratado de 1904”, refiriéndose una vez más a la burla de la que es objeto nuestro país por el incumplimiento de ese Tratado, porque los hechos así lo demuestran.

El proceso de la construcción de relaciones bilaterales en un plano de confianza mutua llegó tras la agenda de los 13 puntos pactada ya en el primer gobierno de Michelle Bachelet, cuando se crearon espacios de diálogo y que fue un espacio, un momento propicio, para abordar con confianza este tema que es tan sensible para Chile como para Bolivia y, además, sin afanes de  politizar, sin generar falsas expectativas, sino trabajar responsablemente.

Y si se mira el proceso con detenimiento desde la gestión de Bachelet, la agenda con Chile tuvo importantes avances gracias al empuje que le dio el Canciller aymara, avances que están en varios documentos, resultado de las intensas reuniones con cancilleres, vicecancilleres, sobre lo que se vino a llamar “trabajar propuestas concretas,  útiles y factibles”.

Los incrédulos de la política exterior tendrán que saber que con un ministro indígena se logró posesionar, a diferencia de los otros gobiernos, una agenda con temáticas serias en las relaciones bilaterales y multilaterales. Y pese a los impasses que se dieron en este último tiempo, azuzados por los mismos medios de comunicación de Chile, el Canciller boliviano ha señalado que la agenda se la tiene que reencaminar porque el diálogo es la base de la construcción de esas propuestas concretas, útiles y factibles.

Muchos políticos no han podido mantener la coherencia de vida que exige el actual proceso de cambio, se han dejado atrapar con la mentalidad colonial que mira la sociedad estratificada, mira con desprecio a los indígenas que ayer nomás no podían caminar libremente en las plazas y avenidas.

Las actitudes neocoloniales con tinte racista frenan la posibilidad de construir procesos de acercamiento y diálogo, y el desafío pasa por ser militantes del Vivir Bien y vivir en armonía con la naturaleza. Nadie puede decir que apoya el proceso de cambio cuando tiene sentimientos de venganza, de odio, y sobre todo cuando no se tiene presente el bien de la comunidad.

David Choquehuanca ya tiene el respaldo de muchos patriotas y de quienes construyen la unidad para estar al frente de la demanda, por ello creemos que el canciller aymara es el nuevo ‘willka’, el ‘hombre luz’, que recorra los caminos de los andes, los valles y los llanos, que, como Tupac Katari y Bartolina Sisa, se multiplique, sea millones y se convierta en nuevas voces que anuncie un nuevo tiempo, ¡¡un nuevo Pachakuti!!

*Es escritor e historiador potosino.

Anuncios
Posted in: Opinión