Antesala de elecciones en América Latina para 2018.#Ecuador

Posted on febrero 17, 2017

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Lídice Valenzuela/Cubahora

El calendario del 2017 marca varias elecciones en América Latina: tres presidenciales, una legislativa y varias locales, consideradas la antesala de un efervescente próximo año en el que se juegan cambios significativos en la geopolítica regional.

Ocurren estos comicios bajo el signo político del nuevo mandatario estadounidense, Donald Trump, un magnate devenido líder de la mayor potencia mundial, que hasta ahora tiene una mirada despectiva hacia los pueblos latinoamericanos.

Quienes se vanagloriaban en Latinoamérica de ser aliados de Estados Unidos, ahora tendrán que pensarlo dos veces antes de pronunciarse en público sobre Trump, rechazado por su pueblo y por los pueblos del Sur.

En lo que resta de año serán electos nuevos dignatarios en Ecuador, el próximo domingo, Honduras y Chile; mientras las parlamentarias se harán en Argentina y las locales en México y Nicaragua.

Aunque son pocas las citas en el actual período anual, analistas coinciden en que los resultados serán un balón de ensayo de lo que ocurriría después en naciones clave para la política de esta área geográfica, que agrupa a 600 millones de personas.

Las presidenciales del 2018 serán en países con características muy especiales, como Venezuela, México, Colombia, Brasil y Paraguay.

Para el experto Rogelio Núñez, los comicios de este año son “como un test en torno a las tendencias generales (…): el ‘supuesto giro a la derecha’, el ascenso de figuras ‘anti- establishment’ y la configuración de gobiernos divididos, en los que el color del ejecutivo no coincide con el del Congreso”.

¿QUÉ PASA EN 2017?

El próximo domingo serán las elecciones generales en Ecuador, donde por primera vez en los últimos diez años el partido oficialista Alianza País se presenta sin el popular presidente Rafael Correa, líder de la Revolución Ciudadana, quien confía su relevo en la figura de Lenin Moreno, su acompañante como vicepresidente en su primer mandato.

Aunque Moreno parte como favorito, con un 28,5 % de las preferencias, ya se vislumbra una segunda vuelta en la que, según se prevé, los opositores se unirían para impedir su victoria. Un peligro advertido por Correa ante la andanada conservadora que intenta desprestigiar a las principales figuras de su gestión presidencial.

Si el izquierdista Moreno no gana el Palacio de Carondelet estarían en peligro los logros alcanzados por Ecuador en la última década e inclinaría la balanza a favor de la derecha regional que, con el amparo de Washington, aspira a eliminar los gobiernos progresistas en funciones.

Otro país con elecciones presidenciales será Chile, el próximo noviembre, sin posibilidades para la repostulación de la presidente Michelle Bachelet, de acuerdo con la Constitución, quien además, opinan observadores, ha tenido una gestión anodina, con lo que abre alas a un supuesto cambio anunciado por la derecha. Ese día se eligen también diputados, senadores y consejeros regionales. Los partidos de derecha ganaron las municipales de octubre del pasado año y se estima que tienen posibilidades de obtener la Primera Magistratura.

Aunque todavía se desconocen los candidatos oficiales de esta contienda, el expresidente conservador Sebastián Piñera (que mostró su mano dura contra los estudiantes que protestaron casi dos años por una educación gratuita y de calidad), manifestó sus intenciones de entrar en la competencia. Algunos politólogos estiman que en Chile podría darse un retorno oficial a la derecha, debido a, indican, el mal ejercicio de la presidenta. Pero aún falta casi un año para la liza y podría surgir una figura con un proyecto diferente a los de Bachelet y Piñera.

También en noviembre, pero el día 26, se elegirá nuevo mandatario en Honduras, una nación de Centroamérica lastrada por ser la primera en que Estados Unidos ensayó su estrategia de golpes de Estado contra el presidente progresista Manuel Zelaya, en 2009.

El actual mandatario es Juan Orlando Hernández, del conservador Partido Nacional, que logró reducir el número de homicidios en el país, pero en cambio es acusado de otorgar impunidad a los asesinos de activistas políticos, sociales y defensores del medio ambiente, entre ellos la lideresa de la etnia lenca Berta Cáceres.

A pesar de las protestas de medios políticos, en abril de 2015, la Corte Suprema de Honduras resolvió permitir la reelección presidencial de manera continua, en tanto en diciembre el Tribunal Supremo Electoral aceptó la nueva postulación de Hernández.

Otros posibles candidatos serán decididos en las primarias del próximo marzo, entre ellos del propio Partido Nacional, en tanto la agrupación opositora Libre debe postular a Xiomara Castro, la esposa de Zelaya.

No menos importante serán las elecciones legislativas en Argentina el 22 de octubre, donde será renovado un tercio de los senadores y la mitad de los diputados. En la actualidad el gobierno carece de mayoría en las dos Cámaras.

El presidente derechista Mauricio Macri, que aspira a ser reelegido en 2019 por la alianza Cambiemos, precisa un refuerzo parlamentario para gobernar, pues hasta ahora lo hace mediante decretos, dada la oposición en el Congreso.

Aunque faltan varios meses para la contienda, los argentinos han comprobado que Macri incumplió sus promesas electorales, en tanto ha dictado medidas neoliberales que llevan a las calles de continuo a miles de ciudadanos en señal de protesta.

En su primer año de gobierno, el presidente mantiene un bajo índice de aprobación, sobre todo luego del reciente escándalo generado por el perdón estatal a una deuda familiar del Grupo Macri, dueño de Correos Argentina, por cuatro mil millones de dólares.

Con un país en recesión económica, una inflación anual del 40 %, cesantía a más de 200 mil empleados públicos, y otras medidas extremas, algunos expertos consideran muy difícil que gane la mayoría parlamentaria (son 257 diputados y 72 senadores en las dos Cámaras).

Incluso, estos comicios podrían traer de vuelta a la expresidenta de izquierda Cristina Fernández (2007-2015), quien si se presenta, como se espera, ganaría un escaño de senadora por la estratégica provincia de Buenos Aires. O sea, un paso importante para su posible regreso a la presidencia, a pesar de ser víctima de una campaña de desprestigio montada por los macristas.

México, una nación golpeada por la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump, celebrará elecciones regionales el próximo 3 de junio en cuatro de los 32 estados federales, donde se medirá la evolución de la opinión pública sobre el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), de centro-derecha, del presidente Enrique Peña Nieto.

Los territorios en disputa son México (gobernador), Nayarit (gobernador, diputados locales, alcaldías), Veracruz (alcaldías) y Coahuila (gobernador, diputados locales, alcaldías).

Aunque la opinión pública es desfavorable al mandatario, los discriminatorios criterios de Trump sobre los mexicanos, el muro que construirá en la frontera —y que dice hará pagar al antiguo país de los aztecas— y su xenofobia contra los inmigrantes, unen al pueblo en torno a la posición del gobierno de Los Pinos sobre el tema.

Uno de los estados en disputa es el de México, de suma importancia en el contexto político nacional. En los comicios regionales de junio del pasado año efectuados en 12 Estados federales, el PRI sufrió un duro revés.

Algunos sondeos respecto a las presidenciales del 2018 benefician al derechista Partido de Acción Nacional y al Movimiento de izquierda Regeneración Nacional, pero ninguno al PRI.

Luego del triunfo absoluto en el 2016 de la pareja presidencial formada por Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua (72 % de votos válidos), en noviembre próximo le corresponde a esa nación centroamericana elecciones municipales, en las que se espera un nuevo triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Los resultados comiciales de este año indicarán una eventual ruta, aunque no definitiva, de lo que podría ocurrir en América Latina en tiempos cercanos.

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Posted in: Opinión