Nueva amenaza se cierne sobre #Cuba

Posted on febrero 19, 2017

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Santiago Cangas

La injerencia en los asuntos internos de países de América Latina y El Caribe es un rasgo de la política desarrollada por Estados Unidos. La OEA —su ministerio hemisférico de colonias— tiene en este propósito la función de ejecutar un amplio plan a partir de estrategias que buscan imponer ‘recetas democráticas’ dictadas desde Washington a través de connotados testaferros.
Así como Bolivia encara una nueva batalla en contra de las acciones de un probado cártel de la mentira, Cuba también enfrentará este cercano 21 de febrero una nueva agresión urdida a través del secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien ha afirmado que visitaría la isla en tal fecha para recibir el premio ‘Oswaldo Payá’, otorgado por un  autoproclamado ‘grupo defensor de los derechos humanos en Cuba’, pese a que el Estado caribeño no integra la tristemente célebre OEA.
En este nuevo embate, Almagro tiene como portavoz a Carlos Alberto Montaner, un reconocido agente de la CIA que en los últimos tiempos ha sido identificado como el oscuro personaje que le orienta misiones en Cuba y Venezuela. Justo, es a través de Montaner que Washington le encargó incitar, espolear la acción de opositores políticos con el objetivo de que estos alcancen competencia real en próximos comicios hemisféricos. Este cipayo uruguayo, Almagro, actúa como figura central en la nueva metodología de trabajo ensayada por EEUU para quitar de en medio a gobiernos que no comulgan con su diktat sin aparecer demasiado comprometido.
Ha trascendido ampliamente su relación con Washington, en círculos gubernamentales uruguayos se comenta acerca de sus estrechos nexos con funcionarios de la legación norteamericana en Montevideo, principalmente con los embajadores David Nelson (2010-2011) y Julissa Reynoso (2012-2014). No se olvide que este  ‘ejemplar diplomático’ ha nombrado al derechista boliviano Tuto Quiroga como jefe de observadores de la OEA en las venideras elecciones primarias que celebrará Honduras.
Siempre ligado a las acciones de la derecha hemisférica, Almagro inició su carrera diplomática en Teherán (1991-1996) como primer secretario y encargado de negocios de la embajada uruguaya, desde donde data su estrecha relación con diplomáticos estadounidenses. Posteriormente fue destacado a la embajada uruguaya en Alemania, donde también eran frecuentes sus encuentros informales con funcionarios de la Embajada de EEUU. Al regreso de Irán, militó en el derechista partido Propuesta Nacional que formó parte del gobierno de coalición encabezado por Julio María Sanguinetti.
Nicolás Maduro ha sido taxativo en sus conceptos dirigidos contra este oscuro emisario de la Casa Blanca, a quien identificó como “un traidor desde hace tiempo, fue una jugada maestra que hicieron los gringos, la CIA, con un agente Almagro. Yo sé todo. Conozco muy bien sus secretos”, sentenció el mandatario venezolano. En su extenso accionar, Almagro propició la participación de los cabecillas contrarrevolucionarios cubanos Manuel Cuesta Morúa, Yoani Sánchez y Rosa María Payá en las sesiones públicas celebradas por el 159 período de sesiones de la CIDH. Como se aprecia, el secretario general del ministerio de colonias de EEUU, Almagro, muestra evidente compromiso con líderes opositores cubanos fabricados y financiados desde Washington, denunciados por La Habana por su papel apátrida.
Al asumir la conducción de la OEA, anunció que uno de los ejes trasversales de su gestión se enfocaría en ampliar más derechos para más gente y trabajar para acercar a la OEA a la nueva realidad del hemisferio para así contribuir a garantizar más democracia, más seguridad y más democracia. Sin embargo, su accionar desmiente sus aseveraciones.
Luis Leonardo Almagro Lemes es egocéntrico, con ansias irrefrenables de protagonismo que lo empujan a conductas oportunistas y erráticas, y ahora arrastran a conseguir acceso a los pies del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

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Posted in: Opinión