Hacia un #ALBA que muestre una postura renovada y fuerte

Posted on marzo 9, 2017

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por: Cecilia Ma. Fernández Benavente *

La lucha nunca ha sido fácil, las revoluciones no lo son y las revoluciones que buscan cambiar la mente son un desafío real, por esto es imprescindible que en esta XIV cumbre del ALBA los países de esta alianza muestren una postura fuerte, renovada y determinada

El 5 de marzo de este año, Caracas – Venezuela será la sede de la XIV cumbre del ALBA-TCP, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos- Un proyecto iniciado por Cuba y Venezuela como una respuesta alternativa al modelo dominante. La primera cumbre se realizó el año 2004 con la participación de aquellos dos países, para el año 2006 se uniría Bolivia y actualmente también son parte de esta alianza Ecuador, Nicaragua, Dominica, San Vicente y Las Granadinas, Antigua y Barbuda, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y Surinam.

 

La importancia que tiene esta cumbre en particular y lo que representa esta alianza en general es vital. Su fundamento no es comercial sino ideológico, la esencia de su creación y accionar histórico es la solidaridad entre pueblos de América Latina y el Caribe, reconociendo las profundas desigualdades que existen entre ellos y buscando compensar estas asimetrías sociales persistentes. A diferencia de otros tratados y otras alianzas, el principio de ésta alianza es la solidaridad y la integración de América Latina y el Caribe donde se incluyen conceptos de integración tecnológica, participación de los pueblos, justicia social, soberanía, pluralidad de culturas, rompiendo esquemas y proponiendo complementariedad frente a competencia, armonía con la naturaleza frente a explotación irracional de recursos, solidaridad frente a individualismo.

 

El ALBA, entendido como un proyecto de integración entre países pobres para la colaboración y complementación política y económica pero sobre todo social, resulta ser un proyecto revolucionario y de gran envergadura. Es la materialización histórica de la proclama de Marx… “proletarios del mundo uníos…”, el llamado de unirse para luchar, el llamado al que responde el ALBA con la unidad de los pueblos. Como resultado en esta larga lucha contra la pobreza, la exclusión social y la desigualdad, se han firmado acuerdos concretos de cooperación en materia de salud, educación, comercio, apoyo político y social en el marco de las relaciones solidarias y de integración latinoamericana. Además el apoyo y la solidaridad no solamente se reflejan entre países que componen esta alianza sino también se extiende a países que necesitan apoyo como es el caso de Haití.

 

Actualmente se enfrentan momentos históricos determinantes en toda la región. Ecuador con las elecciones presidenciales y Venezuela, país fundador de esta alianza, que todavía lucha contra la injerencia y la crisis interna, a pesar de que el gobierno de Estados Unidos no se detiene para derrumbar este último proceso revolucionario. Nunca lo hizo, no lo hará y se intensificará con el gobierno de turno pues sabe lo que representa para América Latina.

 

La lucha nunca ha sido fácil, las revoluciones no lo son y las revoluciones que buscan cambiar la mente son un desafío real, por esto es imprescindible que en esta XIV cumbre del ALBA los países de esta alianza muestren una postura fuerte, renovada y determinada; es vital que el mundo sea testigo de nuestra profunda convicción de seguir con la lucha solidaria y revolucionaria que nos confiaron los comandantes Castro y Chávez, fundadores de esta alianza.

 

La solidaridad internacional con nuestra hermana Venezuela debe intensificarse pues las dificultades económicas, políticas, la vulneración de su soberanía y autodeterminación resultan ser un tema que afecta a todos los pueblos de América Latina. Debemos unir capacidades y fortalezas pues las urgentes trasformaciones así lo requieren, no se puede ser testigo indiferente de una injusticia cometida contra todo un pueblo, la historia no va a perdonar esta indiferencia.

 

Al ser el ALBA una alianza revolucionaria de América Latina y el Caribe que lucha contra la pobreza y la desigualdad en el marco de la solidaridad, además de ser una alianza entre presidentes, debe ser una alianza entre los pueblos de América Latina y el Caribe y sobre todo debe ser la gente la verdadera protagonista que internalice los principios, las consignas, los objetivos y las reivindicaciones que busca esta alianza. La lucha debe ser de la gente, por lo que una tarea permanente es que los mandatarios generen mecanismos de socialización de la magnitud de este proyecto revolucionario; la gente debe comprender que aunque una de las luchas constantes es la lucha contra la pobreza y la desigualdad, esta alianza no es una alianza solamente económica sino que busca cambiar los fundamentos del paradigma dominante, que implica realizar cambios en lo económico, político, social, cultural pero sobre todo ideológico. Son cambios en la escala de valores mundial pues ese es el verdadero camino para luchar contra las injusticias del mundo.

 

El ALBA representa la generación de un nuevo liderazgo ideológico y son los pueblos los que deben verse representados en este liderazgo, son los pueblos los que deben comandar este proyecto pues el ALBA busca el cambio de la conciencia humana y es en la gente donde se debe hacer esta revolución solo así otro mundo será posible.

 

La Asociación de Cubanos Residentes en Ecuador menciona en un texto que “los gobiernos de la ALBA, han sido víctimas desde su fundación, de las más diversas campañas enemigas por parte de la derecha regional, pero han sabido resistir y lo más importante construyendo logros sociales en beneficio de los pueblos latinoamericanos” y esa es una verdad de la que debemos sentirnos orgullosos, pues además de la lucha contra quienes quieren derrocar este proyecto, paralelamente debemos ir cambiando la mentalidad de nuestros pueblos y mejorando las condiciones de vida que tienen, la presencia de esta alianza se siente justamente por estos cambios en la conciencia y forma de vida humana.

 

Como siempre tenemos grandes desafíos en esta batalla que libramos; es necesario trazar nuevas metas por el logro de la integración latinoamericana y caribeña, la imposición de valores revolucionarios y la lucha permanente contra la pobreza y la desigualdad frente a los enemigos que buscan mantener este sistema neoliberal e imperialista a favor de sus intereses y a costa del bienestar de los pueblos más pobres. La cumbre de 2017 debe representar un hito histórico en la presentación de propuestas concretas para alterar el sistema establecido y atacarlo desde su origen, nuestra fortaleza está en la convicción respecto de los principios que nos guían y la unión de nuestras capacidades.

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Posted in: Opinión